¿A quién no le gustan los pronósticos? A los aficionados les encanta tratar de adivinar qué ocurrirá en su deporte, a los periodistas les sirve para dar emoción y poner salsa a las previas de las competiciones y a los atletas les sirve como punto de partida a la hora de enfrentar sus objetivos. Por eso, la jornada de debut de una competición es tan apetitosa cuando ocurre algo como lo sucedido en el comienzo del Giro de Italia 2019.
En ese cruce de caminos que es Bolonia la organización había colocado un híbrido de contrarreloj. La mitad del tiempo se haría por carreteras amplias sin curvas para marcar la diferencia con la técnica y la segunda parte sería una subida exigente a San Lucca. En teoría, una oportunidad para equilibrar fuerzas entre contrarrelojistas y escaladores en tiempos escasos kilómetros contra el cronómetro.
Por sorpresa, el primer pronóstico que rompió en la carrera fue por culpa de la previsión meteorológica. Iba a llover por la tarde. Y eso llevó a todos los favoritos (excepto Simon Yates) a salir en los primeros huecos. Es más, los habituales espectadores pudieron sorprenderse al ver que Tom Dumoulin sería el primero en salir daba pie a lo que podría ser el primer ganador de etapa (y quizás del Giro) desde el primer momento (porque sería el primero en cruzar la meta).
Desgraciadamente para el neerlandés, otro pronóstico arrasó sus expectativas. Primoz Roglic, un ciclista que ha ganado todas las pruebas de una semana en la preparación del Giro, arrancó con corazón y aventajó en 23 segundos al segundo de una etapa que duró poco más de 12 minutos.
Desgraciadamente para el neerlandés, otro pronóstico arrasó sus expectativas. Primoz Roglic, un ciclista que ha ganado todas las pruebas de una semana en la preparación del Giro, arrancó con corazón y aventajó en 23 segundos al segundo de una etapa que duró poco más de 12 minutos.
«No tenía táctica, sólo quería ir lo más rápido posible»Animado por una prueba abierta para la fuerza empujó con ambición, ansia y una forma moldeada en los últimos meses para asombrar a todos en Bolonia. «No tenía táctica, sólo quería ir lo más rápido posible», reconoció atrevido e imprudente Roglic cuando le preguntaron cómo había afrontado la etapa. Bastante por detrás del cohete esloveno se situaron el resto de favoritos con un ojo en sus expectativas.
👏 Impresionante lo de @rogla que ha roto todos los tiempos para marcar el mejor crono de momento🚵♀.— Eurosport.es (@Eurosport_ES) 11 de mayo de 2019
El esloveno ha volado sobre Bolonia para colocarse como líder provisional de esta primera etapa del #Giro102
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La exhibición de Roglic servirá ahora para tanda de pronósticos. Las nueve últimas etapas son las que deben marcar las diferencias de la general, pero hasta entonces las habituales jornadas de más de 200 kilómetros tendrán su protagonismo (el ciclismo es un deporte de fondo al fin y al cabo). Algunos recuerdan que Simon Yates, segundo en el podio provisional tras la contrarreloj y autoproclamado gran favorito, perdió el Giro de Italia en 2018 a falta de sólo tres etapas para el final. Hasta entonces había cumplido con su papel de barbilla alta y presunción de grandeza pero los 25 años no fueron suficientes para agarrarse al rosa. El desastre fue mayúsculo y otro podría haber quedado enterrado para siempre.
En el caso de Roglic, su historial en Italia es mínimo (una participación completa en 2016 con un triunfo de etapa y el puesto 58 en la clasificación general) pero fue cuarto en el Tour de Francia de 2018 y eso no es algo que puede conseguir cualquiera. A su favor cuenta con una preparación específica por primera vez, un equipo a su servicio (Jumbo) y 29 años, que suele ser la edad propicia para los ganadores de las grandes vueltas. En contra tiene que después de ganar este año el Tour de Emiratos Árabes, la Tirreno - Adriático y el Tour de Romandía llegaba con hambre y quiso comer con tanta gula (llegó a doblar a dos rivales) sin esperar a que llegaran los demás.
En el caso de Roglic, su historial en Italia es mínimo (una participación completa en 2016 con un triunfo de etapa y el puesto 58 en la clasificación general) pero fue cuarto en el Tour de Francia de 2018 y eso no es algo que puede conseguir cualquiera. A su favor cuenta con una preparación específica por primera vez, un equipo a su servicio (Jumbo) y 29 años, que suele ser la edad propicia para los ganadores de las grandes vueltas. En contra tiene que después de ganar este año el Tour de Emiratos Árabes, la Tirreno - Adriático y el Tour de Romandía llegaba con hambre y quiso comer con tanta gula (llegó a doblar a dos rivales) sin esperar a que llegaran los demás.
Ahora tendrá que aguantar las miradas para observar su flaqueza, el referente de Yates hace un año y ciclistas que pueden provocar la explosión de sus rivales con atrevidos o arriesgados planes. De hecho, el Giro cuenta con los peores adversarios en estas circunstancias por su carácter impredecible. Tom Dumoulin ha sido capaz de revolucionar las tres grandes vueltas con la fe y contra la naturaleza su gigantesco chasis. También están 'Supermán' López (Astana siempre tiene momentos de fuegos artificiales) y Rafal Majka, el escalador que decidió ser una cola de león millonaria en el Sky y ahora es jefe de filas del Bora. Y Vincenzo Nibali, el tiburón sin nada que perder.
¿Pronósticos? Decían que habría lluvia y no llovió. Ahí está la gracia.
¿Pronósticos? Decían que habría lluvia y no llovió. Ahí está la gracia.
Aquí la clasificación con los 10 primeros de la 1ra etapa cortesía de @ColCiclismo— Carlos José Méndez (@CarlitosJMendez) 11 de mayo de 2019
Los máximos favoritos se ubicaron en las cinco primeras plazas#Giro
🚴🇮🇹 pic.twitter.com/C2vnzKTn32
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